De inmediato, seduce con una nariz aromática, amplia y rica en sensaciones, donde se conjugan con armonía las notas de tierra arcillosa, hierbas silvestres y fruta firme, con sutiles trazos de yogur de mora. En boca, confirma su delicioso equilibrio: buen peso en el paladar medio, taninos suaves y amplios, y una estructura envolvente. Esta mezcla mediterránea conjuga la frescura del Cinsault, la acidez vibrante del Carignan y la potencia y profundidad del Zinfandel. El final es jugoso, vivo y persistente, y augura una excelente evolución en botella durante los próximos años. Sin duda, una buena innovación para el portafolio itatino.
40% Cinsault, 30% Carignan, 30% Zinfandel