Nariz expresiva y fresca, con notas de frutas rojas jugosas como frambuesas, guindas y cerezas, acompañadas de sutiles aromas de hierbas silvestres, flores secas y un fondo terroso que remite al origen granítico del secano. En boca, presenta una textura con algo de evolución, sostenida por una buena acidez que aporta tensión y energía. Los taninos son finos y sabrosos, con buen agarre en el centro del paladar. La combinación de Cinsault y País ofrece un perfil jugoso pero con profundidad, donde se asoman notas de granada, mermelada de frutillas maduras y un sutil matiz lácteo. El final es persistente y armonioso, con una frescura que invita a seguir bebiendo. Un ensamblaje maduro que expresa con autenticidad el carácter del Itata interior.
60% Cinsault, 40% País