En nariz, se destacan encantadoras notas de frutos de carozo y flores, con un leve toque licoroso y mazapán. En boca, la textura untuosa se percibe desde el inicio, acompañada de una ligera sensación carbónica. Se despliegan sabores de duraznos en conserva, pomelos maduros y sutiles toques minerales de piedra mojada. El vino es jugoso y elegante, con un carácter distintivo y una personalidad que lo vuelve fascinante.
93% Moscatel de Alejandría, 7% Chasselas